Cuando te enfrentas a la adolescencia

Si bien la adolescencia es un momento difícil, debes evitar confrontar a tus hijos sobre los problemas sin dar un paso atrás y reconocer las cosas más importantes, como el sexo o el abuso de drogas.

Nadie puede negar que la adolescencia es una etapa complicada de la vida. Todo el mundo lo ha pasado con cambios de humor, ira hacia los miembros de la familia o una fase de rebeldía sin sentido.

Sin embargo, todo esto puede olvidarse cuando sus propios hijos comiencen a sobrellevar este complicado período.

No se puede tirar la toalla. Es importante comprenderlos, tener paciencia y aprender a ponerse en su lugar.

Si ya ha pasado por lo mismo, ¿quién podría ser mejor para este trabajo?

Creciendo hasta la adolescencia

Lee un libro

Va a ser complicado. Es complicado. Incluso cuando intente comprender, sus hijos no lo escucharán. Te dan la espalda y cierran las puertas de sus corazones.

Aunque parece no tener fin, sabes que es solo una etapa . No se trata de insistir o hacer que parezca que no pasa nada. 

Sientes amor incondicional por tus hijos y debes mostrárselo.

Incluso si no quieren comunicarse contigo, no puedes ponerte a la defensiva ni culparlos de todo.

Frases como “eres tan ingrato” o “después de todo lo que he hecho por ti”  no sirven más que para aumentar su grado de desconfianza hacia ti.

Aunque sepa todo esto, es posible que el camino todavía esté cuesta arriba y tenga que subir. Por eso, es importante que te eduques sobre esta etapa que ya has superado.

¿Cómo? Los libros sobre la adolescencia pueden ser de gran ayuda. Hay muchos y son excelentes para ayudarlo a identificarse con sus hijos y sentirse un poco aliviado.

A veces puede pensar que es un mal padre o que lo está haciendo mal. Sin embargo, lo que le puede faltar es conocimiento, que obtiene leyendo y aprendiendo.

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Cosas que siempre debes hacer

Madre e hija

Hay una serie de pautas que siempre debe seguir, incluso si no tiene ganas o se encuentra constantemente en conflicto entre sí.

Aprenda a elegir sus coincidencias

A veces, las personas discuten con sus hijos por cosas que no son tan importantes, como hacerse un tatuaje, teñirse el cabello o hacerse un piercing.

Estos son problemas superficiales en los que puede concentrarse demasiado mientras ignora el comportamiento realmente peligroso.

El consumo de tabaco, las relaciones sexuales sin protección, el alcohol y las drogas son cuestiones sobre las que debe ser estricto. ¿Pero en cuanto a vestirse? No hay nada que discutir.

Presta atención a las señales de advertencia

cabello rojo

Cuando piensa que lo que su hijo está haciendo es típico de los adolescentes y decide ignorarlo, también puede pasar por alto algunas señales de advertencia.

Algunos ejemplos son una obsesión repentina por la comida, un cambio dramático en la forma de vestir, ansiedad sin motivo aparente …

Esto no es insignificante, pero puede indicar que su hijo sufre de un trastorno alimentario, abuso o acoso .

 

Monitorear su uso de las redes sociales.

Internet ha dado a las personas acceso a una amplia gama de información y a comunicarse con otros.

Esto no significa que tengas que espiar a tu hijo, pero sí tienes que controlar un poco el uso de las redes sociales.

Por ejemplo, no deben hacer sus deberes con el teléfono celular en la mano, ni navegar por la web todo el día completamente distraídos.

Perder el tiempo frente a una pantalla no es beneficioso y puede dañar su futuro. Recuerda también que el acoso escolar es algo que encaja a la perfección con las redes sociales.

Su autoestima debe protegerse, e Internet representa una seria amenaza para esto. Asegúrese de hablar con los niños, establecer algunos límites y hacerlos conscientes de lo que puede estar afectándolos para bien o para mal.

Chica en las redes sociales

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Recuerda que la adolescencia es una etapa con una fecha clara de finalización. Así que no te estreses ni te dejes llevar por las cosas que alguna vez también te afectaron.

Tus hijos te necesitan. Esté ahí para ellos y déjeles sentir su amor de una manera pacífica, sin discusiones innecesarias.