Conexiones en la infancia y su importancia en la edad adulta

Los apegos saludables como bebés son fundamentales para que los niños se conviertan en adultos saludables mentalmente. De lo contrario, puede manifestarse como una deficiencia en su relación.

Los apegos en la infancia son el vínculo emocional y conductual que se establece en las primeras etapas de la vida humana, que puede determinar las relaciones futuras.

En todas las cosas, sin embargo, debe haber un equilibrio, y esta no es una excepción.

Apegos demasiado fuertes en la infancia, demasiados mimos o demasiada protección pueden ser tan dañinos como la ausencia de abrazos, afecto o atención.

Las conexiones en la infancia son una necesidad básica

madre y padre con bebé en la cama

Las conexiones en la niñez permiten que el cerebro de un niño se desarrolle de manera natural y saludable. Las afiliaciones comienzan a establecer ciertas dinámicas asociadas a las relaciones y la socialización con otros.

Si los padres no piensan en sus hijos o se apartan de ellos, lo que crea una relación disfuncional , es menos probable que sus hijos se sientan seguros en su relación futura. La seguridad en los primeros años de vida es muy importante para poder construir relaciones saludables y no acabar en dependencia emocional, por eso es algo de lo que preocuparse.

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Cuando los niños sufren la separación de sus padres al principio del apego, pueden, por ejemplo, concentrarse en ello.

En la mayoría de los casos, los padres pueden ignorar a sus hijos porque piensan que no saben nada. Mucha gente cree erróneamente que los niños pequeños no pueden desarrollar problemas de ansiedad relacionados con sus interacciones personales.

Tipos de apegos en la infancia.

1. Conexiones seguras

madre e hijo hornean en la cocina

En este tipo de apegos , los padres se acercan a sus hijos y responden a sus necesidades emocionales. No los ignoran, les muestran amor y siempre buscan el contacto. Buscar contacto no significa solo dar besos o abrazos. A veces, los niños pequeños no reaccionan a tales gestos porque no los quieren.

Apegos ansiosos o ambivalentes

En este tipo de apego, los padres son cariñosos, pero no saben cómo demostrarlo. Como resultado, hay menos contacto y no tienen empatía con sus hijos. Por tanto, hay cierta distancia.

Algo importante a recordar es también que en este tipo de apego siempre existe una actitud negativa hacia el niño. Los padres suelen señalar todas las cosas malas que hacen, pero no las buenas. Esto puede provocar una falta de confianza en uno mismo.

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Apegos ansiosos y evasivos

 

En este caso, existe un claro rechazo del niño y los padres pueden exhibir un comportamiento muy desagradable. Los padres infieles , alcohólicos, abusivos o que ven al niño como invisible o una carga son ejemplos de esta situación. El rechazo es común, también hay castigo. El niño comprenderá que es una desventaja y no es amado. Esto se reflejará en sus relaciones más adelante en la vida, donde siempre se sentirán decepcionados.

4. Apegos ansiosos y desorganizados

niña con osito de peluche

Este último ejemplo de apego infantil implica abuso y manipulación en la familia , especialmente entre los padres. El niño se desorienta porque se acercan a sus padres que se aferran a ellos pero los manipulan. Esto se convierte en una relación basada en el miedo y la incomprensión. Esto se manifiesta en relaciones posteriores cuando no saben lo que quieren. No aprenderán a amar y la manipulación y el control siempre estarán presentes.

Como has visto, los apegos de la infancia son muy importantes y la raíz de muchos problemas que se manifiestan en las relaciones en nuestra vida adulta. Es importante desarrollar relaciones saludables porque tus padres son con quienes formas tus primeros vínculos sociales. El equilibrio, como dijimos anteriormente, también juega un papel clave. Tanto el contacto excesivo como la falta de contacto y afecto pueden ser muy negativos.

La principal consecuencia es que los hace dependientes de los demás, no solo para buscar el amor, sino también para buscar la aprobación. No todos hemos experimentado apegos seguros en la niñez, pero lo bueno de todo esto es que puede cambiar. Puedes aprender a mejorar las relaciones frustrantes y dolorosas que son producto de la infancia y que afectaron tu desarrollo.